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miércoles, 19 de enero de 2011

Arquitectura Milagrosa (www.islasterritorio.blogspot.com) Art. de Fedérico García Barba



Durante los últimos quince años numerosas ciudades españolas han visto surgir en sus entornos urbanos más privilegiados una serie de edificios extraordinarios, cada vez más espectaculares y extravagantes. Ello ha sido el resultado de la conjunción entre unos políticos creyentes en el taumatúrgico papel transformador de la arquitectura y unos arquitectos estrella, ególatras hasta extremos inconcebibles.

Este libro es una reflexión sobre esta circunstancia y una recopilación de varios relatos sobre esa producción arquitectónica grandilocuente realizada en unas cuantas ciudades españolas. Se refiere a Bilbao, Valencia, Santiago de Compostela, Zaragoza, Barcelona, Madrid, etc. en las que se han producido (y siguen produciéndose) las mas disparatadas apuestas en aras de una deseable concentración icónica de hitos urbanos de aparente referencia a nivel mundial.

<---Todo ello ha sido posible gracias a una época de gran bonanza económica en España, caracterizada por una amplia disponibilidad de recursos públicos y privados. La conjunción entre una etapa de gran crecimiento del sector de la construcción, la generación de beneficios asociada, junto a la entrada de ingentes subvenciones procedentes de los fondos estructurales europeos, ha permitido que los responsables políticos de autonomías y ayuntamientos hayan dispuesto de excedentes presupuestarios para dedicarlos a todo tipo de actuaciones megalomaníacas y altamente innecesarias. Las coartadas para realizar estas inversiones escandalosas siempre han estado ligadas a la provisión de nuevos servicios culturales y deportivos, concebidos como el nuevo campo espectacular que genera mayor atractivo popular junto a la estimulación de una especie de turismo peregrino a la visita de esos nuevos santuarios contemporáneos. La construcción de todo tipo de infraestructuras dotacionales, museos, auditorios, centros de congresos, estadios, etc. ha sido el motor de esta hornada de desafueros que ha generado uno de los mayores espacios de despilfarro de los recursos públicos en la historia reciente de este país. El falso argumento utilizado para avalar apuestas disparatadas, ha sido la necesidad de determinadas ciudades de propiciar un renacimiento económico, de establecer una nueva conexión con la escena internacional a través de la promoción de eventos espectaculares. Según esa mitología aquellas regiones que no generan un acontecimiento que se refleje masivamente en los medios, corren el riesgo de un declive irremediable en esta etapa de globalización galopante a nivel mundial. La verdad es que en esta epidemia de construcción de todo tipo de iconos arquitectónicos se ha producido una conjunción de egos extremos para generar una serie de lugares en los que expresar el deseo de gloria y trascendencia hacia el futuro tanto de los responsables políticos promotores como la de aquellos arquitectos que se consideran a sí mismos una reencarnación contemporánea de las grandes figuras de la historia del arte. Santiago Calatrava, por ejemplo, que se ve a sí mismo como una especie de Leonardo da Vinci, a la vez arquitecto, escultor e ingeniero. Como diría un compañero de una manera cínica, los arquitectos son aquella especie animal más cercana a Dios. El libro de Llátzer Moix relata con todo lujo de detalles cuales han sido ese abanico de argumentos y coartadas que han utilizado tanto políticos como arquitectos, para justificar ante la población las más disparatadas apuestas edificatorias, muchas de ellas realizadas sin control ni freno de ningún tipo. El texto incluye múltiples peripecias auspiciadas por algunos representantes con responsabilidad en las instituciones locales y regionales del estado español. Abarca ejemplos increíbles del descontrol que ha supuesto este tipo de acciones en la administración de unos recursos públicos que se han hecho escasísimos de repente con la crisis económica actual. Un posible resumen de esta etapa histórica que se haga en el futuro debería calificarse como mínimo de irresponsable.---> <---


Espacio de acceso al museo Guggenheim. Bilbao, 1997. Frank Gehry, arquitecto

Según Moix el origen de este cúmulo de despropósitos estaría en la transformación experimentada por la ciudad de Bilbao y la construcción del museo Guggenheim. De acuerdo a su planteamiento, la mayoría de la población identificaría en ese caso un proceso exitoso de reconversión urbana a partir de una imagen arquitectónica determinada. Por el contrario, la realidad es que las consecuencias favorables para la ciudad fueron el resultado de una operación de renovación urbana de gran alcance, largamente pensada y programada y no el resultado de un milagro icónico como el que representa ese edificio concreto.
El caso de Santiago de Compostela y su futura Ciudad de la Cultura quizás podría ser el ejemplo más significativo de toda esta serie de desatinos que han adjetivado a la arquitectura más reciente realizada en España.
En esa iniciativa, todavía inconclusa después de superar ya más de una década de gestación y la inversión de ingentes cantidades de dinero público, se han reflejado de una manera más extrema las consecuencias de una concepción espectacular de la arquitectura; aquella en la que confluye la búsqueda de una inasible gloria política y las paranoias artísticas de algunos arquitectos contemporáneos reconocidos internacionalmente. Todo ello, apoyado en un despilfarro extremo e inconsecuente de los recursos públicos obtenidos a través de los impuestos.
En la monumental y mastodóntica Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, los protagonistas principales son un político de larga trayectoria -Manuel Fraga- con voluntad de trascendencia histórica y un teórico vanguardista –Peter Eisenman- con escasas obras de dimensión y muy acostumbrado a desenvolverse en los foros académicos universitarios.


Grado de ejecución de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela en 2008. Peter Eisenman, arquitecto

Según la descripción realizada por Llàtzer Moix, el gobierno de la comunidad autónoma gallega convocaba en 1999 un concurso internacional de ideas para la realización de una inconcreta instalación destinada a todo tipo de supuestas actividades culturales. Se estimaba entonces que podría tener una superficie construida superior a los 60.000 m2 que se desplegarían sobre una parcela de7 hectáreas, situada a las afueras de la ciudad histórica de santiago en el monte Gaiás. En la convocatoria realizada se definía un planteamiento abierto a propuestas innovadoras y fundamentalmente imprecisas, sobre cual debía ser el carácter de este nuevo equipamiento cultural. El arquitecto finalmente seleccionado fue el neoyorquino Eisenman, cuya idea suponía el desmonte de la parte superior del monte y su sustitución por una estructura edificada que remedaría la volumetría previa. El espacio resultante se trocearía transversalmente para definir unos recintos individuales destinados a centro de nuevas tecnologías, bibliotecas, teatro de música y museo.
El presupuesto inicial preveía una inversión superior a 100 millones de euros, cuya realización duraría 36 meses y sería capaz de atraer a dos o tres millones de visitantes anuales. El resultado es que estimaciones de los responsables políticos actuales ya han admitido que el gasto se quintuplicará como mínimo y las obras culminaran en 2021 si la construcción sigue el ritmo actual. ¡32 años después del lanzamiento del proyecto! Un esfuerzo más digno de faraones egipcios que de líderes de una democracia teóricamente homologada con Europa.
He aquí el resultado de una malísima inversión pública que se gesta con la coartada del aumento del atractivo turístico de un lugar pero cuyas verdaderas razones tienen más que ver con el deseo de un político concreto de pasar a la historia con una obra arquitectónica que represente su legado. Como él mismo Manuel Fraga ha declarado se hará justicia si alguien quiere ponerle mi nombre a la ciudad.
Ya en el momento del fallo del concurso la propuesta de Peter Eisenman para la Ciudad de la Cultura de Santiago se destacaba por la indefinición de aspectos significativos tales como fachadas y cubiertas y el excesivo tamaño lo que originará severas desviaciones presupuestarias, tal y como se exponía en el voto particular de uno de los miembros del jurado, el arquitecto Wilfred Wang.


Palau de les Arts y Hemisferic. Valencia, 1998 y 2005. Santiago Calatrava, arquitecto, ingeniero y escultor.

Una narración igualmente ejemplar sobre la creencia en una arquitectura salvífica es la que relaciona al valenciano Calatrava y su ciudad de origen. Allí ha logrado realizar un conjunto de edificios e infraestructuras ingenieriles caracterizado por la desmesura y que ya en 2007, superaban los 1.100 millones de €uros de inversión conjunta.
La ristra de edificios monumentales realizados en el cauce del río Turia por este arquitecto taumatúrgico, constituyen una muestra más del síndrome del traje del emperador. Una especie de enfermedad epidémica que ha aquejado a numerosos responsables políticos españoles y al que ya me referí en relación a sucesos similares ocurridos en mi propia ciudad.
Calatrava se caracteriza por minusvalorar el posible esfuerzo de las estructuras, el regusto formal y una excesiva afición por el ornamento superfluo. Para él, la cuestión funcional que motivan en origen a los edificios así como la necesaria racionalidad de las estructuras son lastres engorrosos a los que no hay que prestar mucha atención. Lo importante es el gesto que fundamente el carácter icónico de sus propuestas, siempre vagamente relacionadas con las formas naturales y la biología. Un ejemplo de esta deriva formalista es la que representan sus puentes en los que ha habido que reconstruir los ríos una vez ejecutada la estructura y en los que sus cables no son realmente soportes sino afeites para conseguir una imagen determinada.


Museo de la Ciencia Príncipe Felipe. Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Santiago Calatrava, arquitecto.

Esta despreocupación por la razón funcional de edificios y estructuras ha llevado siempre aparejada la improvisación y los excesivos sobrecostos, a lo largo de la ya dilatada trayectoria del arquitecto valenciano. Calatrava ha arruinado a más de uno como lo ocurrido con el descrédito del líder sindical sueco que solicitó su asesoramiento para lograr una obra residencial relevante en su ciudad, Malmö. Es el ejemplo extremo que representa el edificio bautizado como torso girado, o Turning Torso; una torre residencial cuyos problemas estructurales, derivados de un capricho formal, y la grave indefinición técnica de su proyecto casi logran que no pudiera llevarse a cabo.
Por el libro desfilan también otros inefables representantes de esta fauna desgraciada que ha representado a la arquitectura contemporánea en las dos últimas décadas. Frank Gehry, Jean Nouvel, Zaha Hadid, Dominique Perrault, etc. Arquitectos capaces de convencer a los más reticentes auditorios y personajes, basándose en sus increíbles dotes retóricas y en la exhibición de supuestas capacidades artísticas que son solo ensoñaciones sin un soporte en un conocimiento técnico real.
Pabellón Puente. Zaragoza, 2008. Zaha Hadid, arquitecta

La arquitectura milagrosa de esa pléyade de arquitectos estrella de renombre mundial ha encontrado en España un caldo de cultivo ejemplar, que ha tenido emuladores aplicados en muchos otros lugares del mundo, como la ciudad de Dubai. La confianza puesta por políticos y empresarios en estos timadores de última generación es el exponente último de la acuciante necesidad de todo tipo de ciudades, grandes y pequeñas, de contar con herramientas renovadas para el aumento del atractivo en la despiadada batalla por la hegemonía y el poder global.
Una consecuencia de su papel hegemónico en el espectáculo mediático es el afán de muchos arquitectos por lograr encargos en unas condiciones similares, olvidando las verdaderas necesidades de sus clientes privados y públicos. Sin embargo, la actual crisis de escasez de recursos tiene visos de una larga duración y reclama un cambio en las actitudes políticas y profesionales. Pues como señala certeramente Moix, se trata de poner coto al derroche. Una obra pública que puede inaugurarse por 20 millones de euros, si acaba costando 100, la administración deja de invertir 80 de nuestros millones en obras menos vistosas, pero quizás más necesarias. Urge devolver la sensatez a la arquitectura, en especial la que se levanta con inversión pública.
Un libro muy ameno e ilustrativo, lleno de anécdotas de las tragicomedias de nuestra época, en especial sobre una cuestión que nos cuesta muchísimo dinero.--->

miércoles, 28 de julio de 2010

La revolución que vivimos (Artículo de Fernando Moreno Bernal para ATTAC)

El tiempo le ha dado la razón a Marx y se la ha quitado a Lenín. El final del sistema capitalista tan sólo se da cuando este se ha extendido hasta el último rincón de la Tierra, y será un cambio de sistema universal. No será uno a uno en los diferentes Estados-nación. Lo que no obvia que sea en estos donde se desarrolle actualmente la conciencia de las contradicciones de clase, por el interés del propio capital internacional en que así sea, ya que transformados en “defensores de intereses nacionales” se divide, separa y enfrenta a una parte de la humanidad contra las otras, ocultando las contradicciones de clase e impidiendo la necesaria respuesta unitaria universal.

Vivimos el cambio más profundo de toda la historia de la humanidad. El momento histórico en que nace la conciencia de humanidad, el “alma” común de todas las culturas, civilizaciones y razas que nos permitirá unir a todas ellas en una única humanidad que nace y vive en un único mundo y que se dotará de un Gobierno mundial democrático para los asuntos que necesariamente requieren de respuestas globales: el cambio climático, la desigualdad y hambre mundial, las migraciones y el control de las transacciones financieras internacionales.

Y este cambio ya ha comenzado. Podemos decir que se inició a finales de la década de los sesenta del S. XX con la revolución del 68 que se manifestó de distinta forma en distintos lugares del mundo. Revolución cultural, de rechazo de un modelo de vida basado en el consumismo y en la deshumanización de los valores dominantes en la sociedad, en un cambio de ética social. Revolución que fue en parte causa de la crisis del sistema financiero internacional salido de la segunda guerra mundial que se manifestó en 1971, provocando, a su vez, la creación de la OPEP y la denominada crisis del petróleo de 1973. La contrarrevolución cultural dio lugar a la ideología neoliberal que se logró imponer de la mano de la violencia dictatorial en Latinoamérica y de la guerra sucia en los países de la OTAN con la operación “gladio”. En los países del denominado “socialismo real” la burocracia y el “capitalismo de Estado” los dirigieron hacia el punto en el que hoy nos encontramos.

Desde entonces la humanidad ha ido conociendo los mecanismos de funcionamiento del sistema integrado de Vida del que formamos parte y somos su conciencia, la biosfera del planeta, recibiendo avisos para que actuemos con sentido común y justicia social, porque la amenazamos con nuestro comportamiento parasitario.

Primero fue la deforestación y la desertización de más de un tercio del suelo con la pérdida de la biodiversidad asociada. En segundo lugar fue la contaminación de los océanos con su creciente acidez, pérdida de algas y plantón, poniendo a numerosas especies marinas en peligro de extinción. En tercer lugar la contaminación y pérdida de las fuentes de aguas potables que ya amenazan de muerte a gran parte de la humanidad y son motivos de guerras locales cada vez más extendidas. En cuarto lugar ha sido la contaminación del aire que ha provocado el agujero en la capa de ozono y la pérdida de protección sobre los vientos y radiaciones solares. El sistema integrado de Vida que conocemos como Gaia, la Madre Tierra, está en peligro inminente, y con ella la humanidad entera.

Hemos perdido ocasiones para ese cambio de comportamiento que necesitamos y que cada vez es más urgente: La Cumbre de Río de Janeiro en 1992, Kyoto en 1997, Bali 2007 y Copenhague 2009. Las cuatro reuniones del G 20 han sido otras tantas ocasiones perdidas.

La apertura del pozo de BP a 1.500 metros de profundidad en el Golfo de Méjico y el caos generado por “ahorrar en costes empresariales” de alcance aún indeterminado, en una zona que ha provocado en dos ocasiones anteriores extinciones masivas de la Vida en el Planeta al liberar la acumulación de metano bajo la corteza del fondo marino, es el primero de los últimos avisos. El ataque a Irán, que ya está preparado para el mes de Agosto será el siguiente, y será el detonante que unirá y hará saltar a la población árabe. El detonante de una posible tercera guerra mundial.

La crisis del sistema financiero internacional en octubre de 2008 puso en marcha un proceso imparable que arrastra a toda la humanidad a la conciencia de la necesidad de este cambio profundo de forma de vida.

De la negación de la crisis del sistema a finales de 2008 se pasó a buscar responsables individuales sobre los que descargar la ira de los damnificados. Con las reuniones del G-20 se intentó negociar una salida dentro del propio sistema, con la misma forma de hacer las cosas, con más consumo y más endeudamiento, entre “todos” (incorporando a los cada vez más fuertes países emergentes del BRIC) Con la última reunión en Canadá, vimos que eso no es posible. Las tensiones entre los diferentes Estados y actores políticos que defienden intereses contrapuestos se agudizan.

Existe una salida pacífica en la correcta dirección del “bien vivir” aceptando que tenemos que hacer las cosas de otra forma, con otros objetivos, con otros valores y motivaciones. La crisis financiera del capitalismo se supera trascendiendo el propio sistema capitalista, haciendo avanzar el nivel de conciencia de la propia humanidad. Pasando del individualista, competitivo y violento sistema actual a otro solidario, cooperativo y pacífico mediante la imposición de un impuesto a los especuladores, tanto en las transacciones financieras en divisas como internamente en los estados-nación poniendo un impuesto específico a las inversiones especulativas en banca y bolsa, haciendo tributar a los Fondos de Capital Riesgo y aflorando el dinero negro de los paraísos fiscales y acabando con ellos. Pero esto no será posible pacíficamente por la oposición frontal de los muy escasos en número pero muy poderosos beneficiarios del propio sistema.

El año 2009 marcado por la crisis del capitalismo financiero y sus consecuencias, cuando la conciencia de la necesidad imperiosa de cambiar fue acompañada por las dudas sobre la capacidad para afrontarlo e indecisiones sobre la dirección y profundidad de este cambio, hubo que organizar la esperanza en torno a unas nuevas bases éticas sobre las que edificar la alternativa económica, social y política al actual sistema. El comienzo de la revolución es un cambio cultural y ético apoyado sobre un grito de rebeldía y denuncia contra lo que hay. A los objetivos, motivaciones y valores hegemónicos del sistema por y para el capital se le contraponen los objetivos, motivaciones y valores del nuevo sistema por y para la humanidad. Al “mal vivir” actual se le contrapone el “bien vivir” que ya podemos visualizar del mañana.

El año 2010 está siendo el año en que se agudizan las contradicciones, el año de la soledad y la angustia para aquellos que todavía aspiran a volver al pasado; a retomar y revitalizar un sistema moribundo que se resiste a desaparecer sin conseguirlo, provocando un mayor sufrimiento a sus poblaciones por las erróneas medidas adoptadas por sus dirigentes, justificadas en una pronta superación de las dificultades y en un hipotético retorno a un consumo despilfarrador soportado en un crecimiento ilimitado, depredador con la naturaleza y suicida con la humanidad. Paralelamente la conciencia y la necesidad de respuestas alternativas se plasman en los pueblos del sur, la Cumbre de Cochabamba en Bolivia donde surge la conciencia de la necesidad y la fuerza para el cambio, y el SUCRE como moneda de un sistema financiero alternativo. El ataque a Irán tensionará más aún las contradicciones entre los propios aliados y defensores del sistema, creando desorden, confusión y peligro para toda la humanidad. La recaída en la crisis hará saltar el sistema financiero internacional basado en el dólar USA, dando paso a la salida de la crisis en el sistema: la guerra.

La humanidad se adentra en un periodo de agotamiento de fuerzas y cansancio, de depresión colectiva que deberemos superar aceptando los inevitables cambios en la forma de organizarnos y de relacionarnos con nuestro planeta, en armonía con la Madre Tierra. La situación límite hará florecer la necesidad de la nueva conciencia, empujando a toda la humanidad a luchar por los cambios, renaciendo en una nueva humanidad, repensándose y reorganizándose a si misma.

ATTAC ha cumplido un papel clave al analizar y desvelar el funcionamiento parasitario de la financiarización del sistema en sus últimos años de capitalismo senil, como el concienzudo de espíritu que se había especializado en estudiar no la sanguijuela, sino el cerebro de la sanguijuela. Ahora sabemos donde dirigir las acciones, que hay que controlar y como poner en funcionamiento la alternativa que existe, no sólo posible sino imprescindible y urgente.

La revolución que vivimos es universal, se desencadenará paulatinamente por zonas territoriales: Latinoamérica, el Magreb, la zona euro, etc. No se va a resolver a través de candidaturas electorales dentro de cada Estado-nación, pero debemos clamar a los cuatro vientos, en todas las naciones y pueblos diciendo en todos los posibles foros existe alternativa y aquí está. Son los pueblos, las sociedades civiles, los protagonistas del cambio. Los únicos con la fuerza necesaria para realizarlos. Los únicos que con su autoorganización generan el contrapoder creador de la nueva realidad que tendrá la fuerza necesaria para parar la guerra uniendo a toda la humanidad en una gran hermandad.

martes, 10 de noviembre de 2009

LA IRRESPONSABILIDAD DEL PARTIDO POPULAR (publicado el 29-1-09)

En los últimos años se han podido contemplar dentro del seno del Partido Popular una serie de enfrentamientos públicos que, siendo ellos legítimos y hasta sanos dentro de cualquier partido –pues siempre es necesaria una continua autocrítica de las formas de hacer política y una evolución ideológica en el interior de los partidos–, han llegado al punto de salir de los límites del entorno del partido y llegar a las instituciones públicas con el deterioro de las mismas y su servicio a la ciudadanía.
A nivel nacional los míticos Aguirre vs. Gallardón y Aguirre vs. Rajoy –esta mujer tiene para todos–, enfrentamientos que han llegado a límites insospechados y que han tenido su punto cumbre en el último escándalo de los espionajes para-policiales, teniendo ya la historia tintes de novela negra.
Pero a mí los que me interesan son los enfrentamientos dentro de nuestra autonomía, pues son los que nos tocan en carne y hueso. Durante los últimos años las luchas internas entre Campistas vs. Zaplanistas-Ripollistas han ido aumentando en intensidad hasta alcanzar comportamientos tan deleznables como el de utilizar los presupuestos de la Generalitat y la Diputación respectivamente, para atacarse mutuamente favoreciendo en inversiones a los municipios afines a cada bando.
La aprobación en el pleno de la Diputación del Plan de Obras y Servicios adjudicó a Villena una subvención que costea el 60% del traslado del Conservatorio Municipal al Teatro Chapí, una demanda importante de la ciudad desde hace unos años, ya que las instalaciones del Conservatorio en la Casa de Cultura ya estaban en un estado de colapso crónico que no permitía un correcto funcionamiento de la institución. Sin duda una gran noticia para la ciudad, sino fuera por los modos y las artes con que la recibimos.
Los 30 millones de € que aproximadamente costará este plan han sido repartidos entre 39 municipios de la provincia, de los cuales 31 son gobernados por el PP, 7 por PSPV y 1 por el Bloc. Lo señalable reside en que 29 de los 31 gobernados por el PP son municipios cuyos mandos apoyaron a Ripoll en el pasado congreso provincial. Y esta jugada de Ripoll es su particular “vendetta” a la actuación de Camps, cuando éste prometió 3 días antes del Congreso una lluvia de millones a los municipios que apoyaban a Fenoll, el candidato del Consell; y por tanto Villena, junto a ciudades con alcaldes Ripollistas tan importantes como Orihuela y Alcoy, fueron marginadas.
Es gravísimo que un partido como el PP, que ostenta el gobierno de un importante porcentaje de las instituciones españolas y, en concreto, el poder de la Generalitat y la Diputación, juegue con las instituciones públicas y el dinero de los valencianos de esta manera tan irresponsable, repartiendo según cálculos electorales internos, marginando a los municipios que no son gobernados por el PP, y lo más peligroso de todo, provocando el desprestigio de éstas.
Lo que realmente me inquieta es si esta jugada es la última de la partida o va a estar seguida de unas cuantas manos en cuyo resultado, sin dudarlo, Villena perderá junto a todos los municipios alicantinos.
Fdo: Pablo Juan Martínez Catalá